Ciclismo urbano: severas deficiencias en la infraestructura

(Nota publicada originalmente en Notas.org.ar)

Las ciclovías de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires suelen ser mencionadas en diversas publicaciones periodísticas como un ejemplo a imitar, sin embargo, aunque ciertamente la construcción de una red de ciclovías es una innovación de importancia, tanto el proyecto como su realización presentan severas deficiencias.

screen-shot-2016-10-18-at-8-00-01-p-mAncho: el ancho recomendado para ciclovías bidireccionales ronda los 240 cm y 180 cm para las ciclovías unidireccionales. En CABA pocas ciclovías respetan este ancho, llegando algunas a ser tan delgadas que dificultan seriamente la circulación.

Ubicación en la calzada: están construidas sobre la cuneta, sector diseñado para recoger y conducir el agua de la lluvia. El asfalto es impermeable y, por su inclinación, el agua escurre hacia sus lados. Esto permite mantener el 90% de la calzada limpia y seca. El problema aparece cuando utilizamos el sector remanente, que no está destinado para la circulación de vehículos.

Falta de agarre: las cunetas son de cemento, por su durabilidad. Este espacio no está contemplado para el desplazamiento de vehículos. Este material tiene menor adherencia, lo cual produce resbalones.

Agua y basura: por su función, este sector contiene agua y residuos. Está previsto que el agua de la calzada y la acera fluyan hacia este sector barriendo consigo los desechos de ambas áreas. Incluso la acción humana lleva los desperdicios hacia ese “espacio de nadie” entre la calle y la vereda. Las bicicletas se resbalan o se encuentran con objetos punzantes que dañan las cubiertas.

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Alcantarillas y zanjas: A su vez, en esta zona limítrofe, se encuentran instaladas las alcantarillas y canaletas que el desagüe requiere. Estos son especialmente peligrosos para las finas ruedas de las bicicletas que suelen engancharse, provocando la pérdida del equilibrio del conductor. Por otra parte al ser piezas removibles, con frecuencia presentan problemas de colocación y falta de sujeción, con el consecuente riesgo.

screen-shot-2016-10-18-at-8-00-17-p-mDiferencia de altura: en la unión entre materiales, hay desplazamientos y diferencias de altura. Los distintos niveles entre el asfalto y el cemento suele ser motivo de accidentes cuando la cubierta “muerde” el borde. Al circular siempre se intenta evitar estos defectos, pero la ciclovía los contiene y suelen estar en medio del carril, generando situaciones peligrosas al tratar de esquivar el escalón o surco.

Inclinación: el ángulo de inclinación de la calle es variable, pero indefectiblemente en el sector cercano al cordón, la inclinación se hace más pronunciada. Esto complica particularmente a los ciclistas que recién se inician o a los que transportan carga o acompañantes, además de generar mayor riesgo al hacer sobrepasos. En el caso de las bicicletas cargo o tricicletas -utilizadas tanto para carga como por personas con discapacidad-, no pueden circular en el lado de mayor inclinación, ya que no están bajo el efecto giroscópico que permite a otras bicicletas circular en zonas inclinadas.

Separadores: Otro de los problemas se origina en el uso de separadores físicos bajos. Hay cuatro tipos de separadores: cordón alto, cordón bajo, delineadores flexibles “palitos” y señalización con pintura. Recordemos que la ciclovía es de uso obligatorio para el ciclista. Cuando los separadores son fáciles de superar, los automovilistas los ignoran generando una trampa para el ciclista. Ni el cordón bajo, ni los “palitos”, ni la línea doble pintada, evitan que los vehículos motorizados ingresen a la ciclovía. Tanto motos como automóviles lo pasan de un lado a otro sin inconveniente, incluso a altas velocidades.

Esto pone en riesgo a todos los ciclistas, pero sobre todo a los que recién se inician o a aquellos que tienen menos estabilidad. El cordón alto suele ser evitado desde una punta, pasándolo por encima. Si el cordón tiene continuidad esta práctica es más difícil de ejecutar. Deberían utilizarse sólo cordones, el alto como estándar y el bajo para las zonas de ingresos y egresos de vehículos, etc. para que la zona de circulación obligatoria sea segura.

Contenedores de residuos: la presencia de estos grandes volúmenes en la ciclovía, bloquea e impide la correcta visibilidad que requiere la doble circulación.
Es una incógnita el por qué de la instalación de esta pieza del mobiliario urbano en un área diseñada para la circulación. Resulta contradictorio, ilógico y peligroso poner un obstáculo gigante en medio de la ciclovía. Además, cuando sus apoyos quedan expuestos sin el contenedor encima, se convierten en obstáculos peligrosísimos para la circulación segura, sobre todo de noche.

Lomos de burro: durante la instalación de la ciclovía han quedado elementos residuales que deben ser removidos. Uno de ellos son los reductores de velocidad para automotores.

Mantenimiento: la reparación de arreglos en la ciclovía se hace con asfalto. El problema es que la terminación de los arreglos debe ser más fina en las ciclovías que en el sector para automóviles, ya que una diferencia de 3 cm para uno es insignificante y para otro un problema de seguridad.

screen-shot-2016-10-18-at-8-00-51-p-mEn síntesis, la excesiva inclinación, la diferencia de altura entre asfalto y cemento, la falta de adherencia, la presencia de zanjas, alcantarillas, contenedores de residuos, lomos de burro, agua y desechos y un mal mantenimiento, hacen que una gran parte de la ciclovía sea imposible de usar.

Por lo tanto, se hace imperioso una revisión del proyecto de ciclovías, así como su correcto mantenimiento.

Por ley, en las arterias donde hay ciclovías en la calzada, los ciclistas estamos obligados a circular por ellas. Por lo tanto debemos exigir que el gobierno nos brinde una ciclovía que esté en condiciones seguras de circulación.

Irene Fernández

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